Pa'tras, Pa´delante


 

Estar en el segundo día del nuevo año, nos permite, por su proximidad, mirar hacia los 365 días que ya quedaron atrás, pero simultáneamente, por lo temprano que estamos en este 2024, es posible, no ver hacia el futuro (nadie lo pude hacer), sino expresar lo que nos gustaría sucediera, prever lo que pueda pasar, señalar algunas consecuencias, atender a los anuncios.

 En cuanto a la fotografía, que es el tema que, por lo general, aquí tratamos, el pasado año inició con el pie derecho con el ejercicio que devino en la Revisión 2022, digo que fue afortunado porque significó el retorno a las actividades en vivo de la Fototeca de Nuevo León, después del período aislacionista del COVID, por lo que había curiosidad por ver de qué manera y con qué alcance había afectado a la comunidad, Y, por otra parte, porque siempre resulta de algún valor ver qué es lo que ocupa a los fotógrafos más jóvenes (y la los no tan jóvenes) y aunque siempre hay criterios y opiniones divergentes cuando no antagónicas, no deja de ser el único aparador que nos presenta una visión general de lo que se hace por lo menos en Monterrey (debería ser en todo el estado, pero, en fin). 

 Vale la pena mencionar otros dos momentos dentro de las actividades de la Fototeca del CONARTE. En primer lugar, la extraordinaria exposición Retratos de 30 años, del fotógrafo regiomontano Juan Rodrigo Llaguno. Una muestra general de media carrera, en la que no solo se recogió lo mejor de su producción en las tres décadas pasadas, sino que, al mismo tiempo, presentó atisbos del derrotero que seguirá una de las tantas facetas que ya presenta su trabajo, o, mejor dicho, el generado en la otra mitad que aún le falta. 

 Y la institución cerró el año (en cuanto a exposiciones) presentando en septiembre lo que en deportes sería un verdadero trabuco, la muestra Lu’Bianni, Francisco Toledo y la fotografía. Curada por Alejandro Castellanos, Las más de 400 piezas que se exhiben, dan cuenta de varias facetas a través de las cuales el maestro Toledo se relacionó con la fotografía y sus creadores, incluidas las fotografía que el mismo generó o bien que intervino. Por cantidad y nombre de fotógrafos universalmente consagrados, esta es una muestra que no podía perderse, pues rara vez se puede apreciar en Monterrey una colección de tales características. 

 Afortunadamente, un mes después, en octubre, el museo Marco presentó la exhibición En el Jardín, curada a partir de la colección de arte Isabel y Agustín Coppel. Aunque no se trata de una exposición de fotografía, sí se encuentra compuesta por un número significativo de estas y, más importante aún, por su calidad y pertinencia con tema general de la exposición, la convierten en una colección, igual que la anterior, difícil de volver de encontrar en nuestro medio por la calidad de piezas y autores que las componen. 

 Y no podría cerrar esta visión en retrospectiva sin mencionar la exposición Mexicrhome, montada a partir de noviembre en el Palacio de las Bellas Artes de la ciudad de México. Un buen y primer intento por hacer una historia de la fotografía a color en nuestro país. Curada por el México-norteamericano James Oles, en colaboración con la Fundación Televisa, lleva a exhibición un total de 180 piezas entre históricas y contemporáneas. A pesar de haber sido duramente criticada por su inclinación por los ejemplos tomados de la Fundación Televisa, es, como ya se dijo, un bien principio para ir construyendo un necesario capítulo en la historia de la fotografía en nuestro país. 

 A pesar de lo privilegiado que pueda ser uno en el sentido de llegar a este momento y poder ver hacia delante, el futuro, ni local, ni nacionalmente, se observa con nitidez; en el caso de nuestra ciudad, como todos seguramente recordarán, el CONARTE, la institución de la que dependen las actividades artísticas se encuentra desde hace un par de meses acéfala. La manera en que se ha manejado este asunto solamente ha servido para alimentar toda serie de especulaciones, lo que impide pensar claramente cómo será el futuro del CONARTE.

 Se comprende que esta situación de inestabilidad e inseguridad es parte del momento político que vive el país y que traerá, como nunca, el cambio de presidente, algunos gobernadores y alcaldes, y otros tantos diputados y senadores, locales y federales, ambiente que explica, por sí mismo, la poca o nula la atención que se preste en este momento al arte y la cultura… claro, hasta que se les necesite.

Publicado en Milenio Diario
Imagen: tycsports.com

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