Día de Playa


 

NOTA: En mi texto de la semana pasada, En el campo, la pista y la cancha, apareció una frase mal construida, tan mal que parece afirmar lo que es un error. Al tratar de reunir tres variables, la libertad de prensa, las innovaciones en las rotativas incorporando imágenes y la mayor presencia de noticias relativas a los deportes, afirme que tal habría sucedido en nuestro país en torno a 1824. En efecto, la ley de libertad de prensa quedó consagrada en la Constitución de ese año, pero para ese entonces no teníamos aún la aparición de la fotografía que como se sabrá no se da sino hasta 1839 y su llegada a México tres años después en 1841. No es sino hasta los años ochenta del siglo antepasado que podemos hablar de presa ilustrada en México. En 1931 salió a circulación La Afición, el primer diario deportivo en el país. Agradezco profundamente a quien me hizo la observación, con lo cual me demostró no solo que sí tengo un lector, pero más importante aún, que es atento, conocedor e inteligente. 

Sé del trabajo de Nora I. Gómez, autora de la obra que aquí comentaré, desde hace ya un tiempo; a lo largo de estos años, le he conocido, desde mi punto de vista, propuestas realmente hermosas, pero también haceres más flojos o fuera de su línea de trabajo, por no decir, fallidos y de eso hemos hablado mucho, pues nunca se ha quedado callada ante lo que he dicho de su quehacer, aunque también siempre ha sido receptora inteligente. Más valioso es que, con intensidad variable, nunca ha dejado de trabajar en estos últimos 10 o 15 años, lo que le ha permitido, mejorar, refinar, definir mejor su trabajo y sobre todo el discurso en torno al mismo. Lo que produce en la actualidad está perfectamente justificado, tanto desde un punto de vista personal como apoyado en alguna teoría u observación académica. 

 El pasado 30 de marzo inauguró en el Centro Cultural Plaza Fátima, una extraordinaria obra intitulada Turist, con el subtítulo Just chillin at playa del Carmen. Me parece que las autoridades de Fátima hicieron mención al lugar donde se presenta como el Muro Experimental y es que en efecto se trata de una enorme imagen (660x355 cm) de origen fotográfico que cubre prácticamente todo el muro de la recepción. ¿Y qué es lo que representa? Pues un día, una mañana, más bien un medio día, en una de las playas de Playa del Carmen, Quintana Roo, exactamente como la veríamos, la experimentaríamos usted o yo: el trajín que se crea con el ir y venir de los turistas, los tajadores que levantan el sargazo, de los que hacen ejercicio, la chava hablando por teléfono, los que salen del agua, los que van de paso, los que aún permanecen en el mar, los que venden pulseras y demás baratijas, los que hacen trenzas para niñas, jóvenes y señoras, los amigos que van platicando, shorts, suares, bikinis, guaraches, camisetas, toallas, niños realizando diversas actividades, y un poste de señales que no sindica hacia dónde queda NY, Río, Cd. De México, Miami, etc., en síntesis, es un precioso mural costumbrista, como explica Gómez: “Para mí cada lugar tiene alguna particularidad diferente, observando detenidamente, a sus habitantes, sus construcciones y su forma de transportarse, se me hizo muy interesante y quise mostrarlo en esta serie a mi manera y con algo de sentido del humor que para mí no debe faltar en cada pieza.” 

 Pero quizás, lo más extraordinario de este mural es que se trata de una composición digital creaba con unas 45-50 imágenes individuales, captadas en diferentes momentos, de un total de varios cientos de ellas que Gómez va capturando y conservando a lo largo de sus viajes personales. Con una paciencia infinita selecciona, recorta y posiciona, cada una de esas 50 imágenes que darán vida a una nueva pieza, y si esto ya lo venía haciendo desde hace tiempo y en diferentes composiciones, aquí, por su tamaño, logra producir una imagen más que verosímil del ambiente de playa con que nos toparemos en estos días. La pieza está Impresa en 5 pliegos adheridos al muro, lo que da la sensación de estar en medio de la playa. Ahora bien, no solo cada imagen ha sido trabajada en lo individual, sino que al hacer la composición final, el ambiente, el espacio se hace homogéneo gracias a las finísimas capas de pintura, que permiten “ver” el mar y el “cielo”. 

 Lo que más me impresionó fue la concepción del espacio en una área tan amplia como lo es el muro en que va adherida, y en ese amplio espacio, pero densamente poblado, las dimensione que cada personaje guarda con respecto a las demás, son correctas, una feliz aplicación de lo que se ha dado en llamar la perspectiva espacial. No hay mucho más qué decir, solo que hay que ir a ver el mural y descubrir si no estamos por ahí retratados o reconocemos algún conocido. 

 Hacía mucho tiempo que no veía tan bien vestido el Centro Cultural Plaza Fátima, acompañan a la playa de Nora un finísimo Recetario de Cocina de Liz Zabroswky y una notable instalación de Georgina E. Durán, Te llevo dentro.

Publicado por Milenio Diario

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