¿Mal necesario?


 

Tengo sentimientos encontrados respecto al 3.er Premio Estatal Arte Nuevo León, muestra inaugurada el pasado día 16 en la Nave Generadores del Centro de las Artes CONARTE, en el Parque Fundidora, como en realidad los tengo con toda exposición colectiva de este tipo. Por un lado, cada vez encuentro menos atractivo entre lo que se presenta, por otro me parecen participaciones poco representativas, como si se hubieran adueñado de ellas los más noveles, o para ponerlo, en otros términos, como si a los productores de Nuevo León que ya poseen una cierta trayectoria no les despertará mayor interés, la prueba está en que de los casi 50 trabajos que se presentan, poco menos de la mitad son de los que llama artistas emergentes. Y sin embargo reconozco, que, a pesar de los pesares, pueden ser una buena vitrina que permita conocer qué es lo que algunos productores de Nuevo León –o de cualquier otro lugar--se encuentran haciendo. Término con etas ideas diciendo que este tercer premio, me deja peor de frustrado porque a diferencia de otros, en este casi no hay fotografía (de hecho, creo que solo dos o tres productores se presentaron con este medio), ¿será que por fin se entendió que la fotografía hay que verla como tal y no en comparación con un vídeo, un grabado o una pintura? Ojalá y ese fuera el caso. 

Como suele suceder estas exposiciones, casi siempre esconden uno o dos tesoros que hace que valga la pena visitarlas. Claro, cada uno sabrá que obras son, a su criterio, las que sobresalen (más allá de las que premia la convocatoria), y que casi por sí mismas justifican todo el evento. En mi caso hay varios de estos trabajos que bien vale la pena mencionar, por ejemplo el finísimo óleo sobre papel de Ramiro Martínez Plasencia, Al vuelo; la tela, también trabajada al óleo de Isabel Ortiz, El lado oscuro de la luz 26; Los dos pequeños dibujos de Mariana Alderete, Ofrenda y Defensa; una tela de mediano formato, mixta, Categoría 3, de José Guadalupe Mata Rodríguez, e igualmente sorprendente fue conocer la pieza Zompantli de Karla Leyva Leal, no extiendo mi comentario sobre ella porque me gustaría se fuera a ver y se apreciara el gusto, la inteligencia y conocimiento práctico para solucionar y actualizar un tema. Cerraría este grupo la Pasífae de Omar Sánchez, con este tipo de retratos situacionales Omar se encamina a convertirse en el único documentalista tipológico de nuestros tiempos, imaginemos el valor de su trabajo para las futuras generaciones.

 Forma parte y no forma parte de este grupo la tríada que envío Alejandro “luperca” Morales, Screen_Recording_... pequeñas imágenes fotográficas (10x13.5cms) impresas sobre papel metálico que son una muestra de las capturas que el servicio de inmigración norteamericano lleva a cabo sobre todos los que cruzan diariamente la frontera hacia los Estados Unidos. Son, como se dice, tres pequeñas imágenes, pero de una gran actualidad, que representan la violencia que se puede ejercer en estos no-lugares como son los pasos fronterizos, violencia que no forzosamente debe ser física, sino también la que atenta contra la identidad de las personas. Forma parte del grupo anterior por ser de los trabajos que llamaron mi atención, no lo forma no solo por ser fotografía y que claramente se separa de las demás por su contenido, sino también porque, salvo el caso de un vídeo que comentaré en seguida, es la única que alcanzó premio, lo que resulta sorprendente porque difícilmente llego a coincidir con quienes dan los premios. 

Una muestra de estas características no estaría completa si no fuera por la presencia de trabajos realizados en vídeo, aunque tampoco fueron tan numerosos con en otras ocasiones, tres de ellos me sirven muy bien para señalar, apenas, lo que yo percibo en el mundo de la creación en este medio. Las piezas en cuestión son Línea móvil de Yasodari Sánchez (que obtuvo el tercer lugar de creadores); de Juan José Herrera Nube seca de sombra gris, y La emoción no resuelta, de Bertha Montalvo. El trabajo en vídeo es tan amplio y está ya tan enmarañado como el de la fotografía que lo precede. En nuestro caso, estos tres vídeos son distintas formas de uso y finalidad del mismo recurso. En el caso de Yasodarí se trata de tener el registro de una acción, registro no exento de una intención narrativa que se complementa con la acción primaria. El de Herrera, nada tiene que ver con aquel propósito y se convierte en obra por sí misma, muestra de la relación simpática entre forma y contenido. Y, finalmente, el trabajo de Montalvo es un magnífico ejemplo de los muchos y variados recursos con los que cuentan los productores gracias a las tecnologías digitales. 

No puedo concluir sin la nota chusca, ¿cómo es posible que haya un premio emergente? ¿Será el que brota del centro mismo de la Fundidora?

Publicado por Milenio Diario

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