La tentación de lo contemporáneo


 En la misma medida que voy viendo y aprendiendo de la fotografía en general, me va quedando claro que nos encontramos un poco más allá del dintel de una nueva etapa en la producción, generación, de imágenes con una carga simbólica más allá de lo comercial, político o científico. Y que dentro de este otro período participa, más que la fotografía, la imagen fotográfica, y que al lado de esta van, indistintamente, sin jerarquías o cualquier otro tipo de orden, todos los demás medios empleados para la creación de imágenes. 

De manera equivocada o poco informada, suele olvidarse que el concepto contemporáneo, dentro de la producción artística, siempre se refiere a un estilo de producción de ese momento que se manifiesta a través de distintas formas, en especial aquellas que sean más extremas para el día de hoy. En otras palabras, que esas maneras nieguen cualquier relación con sus antecedentes reales o imaginarios, o que simplemente no los tomen en cuenta o los ignore por completo. Confundir ambas ideas (la nueva etapa en la historia de la generación de imágenes, y lo contemporáneo), creer que una depende de la otra o que la segunda es ejemplo de este nuevo capítulo, conduce al fracaso de mucha de la producción actual, en particular en el mundo de las artes visuales. 

Un interesante ejemplo del momento que se vive en la producción fotográfica actual es la muestra intitulada Error 00 de Carolina Camarena, abierta al público el pasado día 25 del presente, en el Centro Cultural Plaza Fátima. Dejo para el final lo relativo a la ambientación e iluminación de la sala. Las más de veinte piezas que forman “…el proyecto más reciente de Carolina Camarena” dejan ver en ellos la ascendencia de los trabajos del japonés Daido Moriyama, y si sigo la explicación de la cédula de presentación, encuentro en ellos también la presencia de algunas otras propuestas, entre otros, las de Canon Bernáldez, por ejemplo. Esta observación de ninguna manera ha de tomarse por negativa. El que ambos autores estén presentes en la obra de Camarena, puede ser incluso positivo, pues nos estaría dejando ver a una productora informada, que selecciona las influencias que han de aparecer en su obra. 

No obstante, empiezo a confundirme cuando recuerdo que la muestra, el proyecto, se intitula Error 00, mensaje que significa que tu placa madre ha colapsado y, por lo tanto, el CPU de tu computadora ha muerto de manera súbita e irremediable. ¿Es a los sentimientos y emociones que esta situación puede provocar en un usuario, a lo que se refiere Camarena?, ¿o los temores representados son los que cualquier humano puede tener ante la falla de una máquina? Hablo en estos términos porque son, insisto, los que aparecen una y otra vez en el referido texto de presentación. 

Supongamos que no es a esta clase de sentimiento y temores, mucho más pedestres, a los que alude la muestra. La presencia fotográfica de un perro, agresivo o pasivo, completo o parcial, es un símbolo con diversos y bien definidos contenidos; según el Diccionario de símbolos de Juan Eduardo Cirlot, el perro es símbolo de fidelidad, es el guardián del rebaño, es también símbolo materno y es resurrección, pero igualmente es el compañero que guía a los muertos al otro mundo, y representa a la valentía. Otra de las imágenes recurrentes es la del ave, la cual, según la misma fuente, desde que aparecen en el arte del antiguo Egipto, simbolizan las almas humanas, entre más alto vuelen representa la pasión espiritual, en tanto las de vuelo más bajo son símbolo de la actitud terrena. La lectura de lo que nos propone Camarena, es entonces mucho más sencilla, más fácil de comprender. ¿Se trata de un mensaje muy profundo? Para mí no, desde tu adolescencia uno de los dilemas a los que te enfrentas es, precisamente, la relación emocional con tu medio. ¿Se trata de una propuesta iconográfica renovada; de un manejo fotográfico original? Pues tampoco, ya que como he dicho en estas imágenes hay referencias no solo claras sino asumidas como propias.

 Finalmente. La sala de exposición procuró cancelar toda entrada de luz del exterior e iluminó por dentro una mitad con spots rojos, mientras la otra con blancos de baja intensidad; se obtuvo un ambiente oscuro, teatral, que se supuso más acorde a la temática que se presenta. Es la prueba de que ser contemporáneo es una tentación irresistible. 

De las otras exposiciones que ocupan Plaza Fátima, sin duda esta es la mejor.

Publicado en Milenio Diario
Se puede ver también en: www.artes2010.wordpress.com

Comentarios

Entradas populares