¿El futuro del CONARTE?

 


Pudiera parecer una ociosidad o sinsentido, preguntarnos en este momento por el destino del CONARTE, cuando aún estamos en medio de una mortal pandemia, una deteriorada economía, un poco claro regreso físico a clases y una tremenda ignorancia acerca de las consecuencias de 14 meses de inactividad escolar presencial. Cuando estamos por vivir unas elecciones históricas, cuestionadas no sólo desde las tribunas más altas del país, sino también amenazadas, en todo momento, entre otros, por la violencia en contra de candidatxs, especialmente lx de oposición. 

También es probable que debiera haber empezado preguntando por el futuro de la cultura en nuestro estado y no por el del CONARTE. No obstante, a diferencia de otros, continúo creyendo en las instituciones, su importancia y utilidad. Si pregunto por el futuro del Consejo, es porque igualmente creo es el instrumento, el medio, del cual se vale el estado para ejercer sus políticas en esta área para apoyarla, guiarla, alimentarla, reforzarla, difundirla, promocionarla, y un largo etcétera de cosas y funciones que el estado debe –debería—hacer a favor de todo lo que comprende el término cultura, incluidas, por supuesto, las actividades artísticxs y/o simbólicxs. 

En la pasada edición dominical de MILENIO, sección Nuevo León, apareció una nota que por su brevedad puede pasar desapercibida pero que, en realidad, confirma lo que ya muchos intuíamos: a los candidatos a gobernador de nuestro estado, los tiene muy sin cuidado el tema de la cultura (Candidatos minimizan las agendas culturales. Por Gustavo Mendoza Lemus), de acuerdo con lo reportado, tres de los siete contendientes no presentaron programa alguno y quienes sí lo hicieron se limitaron a repetir lo que a lo largo de los últimos seis años se ha estado diciendo, pidiendo o prometiendo. 

Quizás para muchos, su mejor opción sea la de nadar de muertito, como suele decirse, a fin de no llamar la atención por el momento, esperar que pasen las cargadas, los pronunciamientos y besa manos, y volver aparecer en el momento justo. Mal haríamos en creer que, si para los candidatos el tema de la cultura ni siquiera es significativo, no hay quienes buscan, aspiran y suspiran por hacerse de un huequito en el próximo gobierno; así que nombres de seguro ya se están barajando, sea por recomendaciones directas o indirectas, compromisos adquiridos, o auto postulación. 

 Me daría por más que satisfecho si en verdad muchas de las promesas y propuestas que se han hecho llegaran a cumplirse. Por ejemplo, el respecto y reintegración de un presupuesto acorde a la importancia del estado, que dependa del Congreso y no de la voluntad del Gobernador. Que se apruebe una ley estatal de cultura, lo más amplia posible que incluya desde aceptar y respetar los dictámenes del INAH sobre los diversos tipos de patrimonio con que contamos en el estado, hasta la participación de la iniciativa privada en tareas de patrocinio, promoción y difusión. Que se extienda la seguridad social a todos los productores independientes. 

 Sin embargo, lo que más me preocupa y eso pudiera muy bien definir el futuro del CONARTE, es la inexistencia de una propuesta concreta hecha desde el gobierno del estado, encabezado por quien fuera, y a través de quien fuera (el decir el presidente del CONARTE o su similar) sobre cuáles son los programas concretos para favorecer, difundir, promocionar, la cultura, no sólo en Monterrey sino en todo el estado, con los que están dispuestos a comprometerse y mantener fielmente a lo largo de los próximos seis años. Ya veo, dentro de un par de meses, a un valido del gobernador, convocando a mesas, reuniones, diálogos, debates, congresos, consultas, etc. para saber qué hacer, qué quiere la comunidad, se haga con la cultura, para conocer sus necesidades y prioridades, lo que quieren y esperan del estado y de este nuevo gobernador. 

 Me ha cansado de denunciar esta forma de proceder, siempre se le pide, a propios y extraños, expertos y novicios, advenedizos y trepadores, qué es lo que quieren o demandan para que con ello se hagan los programas, los planes de gobierno. Es un embuste esta forma de proceder porque toda la responsabilidad recae en los individuos y colectivos dedicados a la cultura, y nada en el gobierno en turno, si se acierta es virtud de los gobernantes, si se falla es por falta de imaginación, interés y voluntad de la comunidad. 

 Viendo el panorama electoral, en verdad no espero mejor futuro para el CONARTE, el cual será fosfo fosfo, para los pobres primero, o más de lo mismo.

Publicado en Milenio Diario
Se puede ver también en www.artes2010.wordpress.com
Imagen: mexicotravellerchannel.com.mx

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