Al día siguiente (CONARTE II)

 

Uno qué más quisiera –al menos yo—que, al día siguiente de una votación, libre y secreta, o a más tardar dos días después, se supiera con toda certeza los que resultaron elegidos, que ya estuvieran trabajando en los planes de trabajo para el próximo gobierno, definiendo sus estrategias y colaboradores. En su lugar, más allá de las auto proclamaciones, las denuncias automáticas y las mutuas acusaciones, aún tendremos que esperar una serie de procesos que arrojará, después de días de espera, los nombres de aquellxs que gobernarán en el estado, formarán su congreso, y serán parte de la cámara de diputados federal. 

 Mientras tanto y hasta que no esté todo correcta y legalmente sancionado, seguiremos esperando y viendo cómo un primer año de gobierno se echa por la borda por las razones que usted guste y mande. En tales circunstancias es imposible e inútil especular acerca del futuro que pudiera tener el CONARTE, insisto, independientemente de quien sea xl que encabece la gubernatura del estado. 

Por tanto, y aunque nadie me lo haya solicitado, ni nadie me preste atención, me atreveré a plantear tres puntos a tomar en cuenta tanto para la designación de su presidente como para definir su plan de trabajo. Antes que nada y a manera de premisa, se debería trabajar para hacer del campo de la cultura y la educación, el eje central de cualquier gobierno, en el entendido que la cultura no son nada más pinturas, poemas, óperas, instalaciones ni performances, la cultura debe ser el espacio en que el estado y sus gobernados expresen lo mejor de sí mismos, sus esperanzas, sus críticas, sus sueños y pesadillas, sus deseos, unos produciendo, otros promoviendo, otros difundiendo, todos con la idea de mostrar a los demás qué es Nuevo León en el contexto nacional y mundial. 

 Lo que sigue será muy diferente en caso de que repita el actual presidente del Consejo, Mtro. Ricardo Marcos, quien, por la experiencia acumulada a lo largo de la pasada administración, tiene a su favor el haber sorteado, con cierta fortuna, momentos en verdad difíciles (pandemia; reducción de presupuestos; desalojo de oficinas, etc.). Hasta ahí, pues desconozco qué planes pueda tener. 

 Si no fuera así, yo diría: Primero: Lx que dirija al Consejo no puede ni debe ser un improvisado. No puede ser mi comadre que ha estado en cursos de historia del arte en Florencia, ni mi primo que toma fotos increíbles de los pingüinos en la Patagonia. Debe tener experiencia en el campo y de preferencia debería ser regix o formadx aquí, que conozca la historia de estado y sienta el arraigo de ser de estas tierras. Debe tener conocimientos suficientes para charlar con la directora del Marco y del Palacio de Bellas Artes, para poder presentarse sin miedo en la FIL o cualquiera otra feria. Además, la personalidad y seguridad suficientes para negociar con la secretaria de cultura federal, con Alondra de la Parra, o quien encabece, si aún existe, el centro de escritores de Nuevo León, así como con cualquiera de los empresarios locales, nacionales o, incluso, internacionales.

 Segundo: Trabajar, de inmediato, en dos frentes. Uno que consiga y asegure un presupuesto y recursos suficientes que se incrementen año con año, que sean intocables y se distribuyan de acuerdo a criterios previamente establecidos y definidos como prioridades. La definición de prioridades, debe ser el segundo frente en que se trabaje y, para mi, se debería concentrar en consolidar lo existente, mantener, actualizar y reforzar, la infraestructura con que se cuenta, dejar los espacios que dependen del Consejo como nuevos, lo mismo que sus despachos y material de oficina. Reforzar áreas, por ejemplo, de la Casa de la cultura de Nuevo León, del Museo de culturas populares, de la Fototeca, de la Pinacoteca. Actualizar los apoyos al Fondo Editorial de Nuevo León, al MARCO, a la escuela superior de Música y Danza, al festival Santa Lucía. Salvar la red estatal de museos y las Casas de la Cultura del estado, vincularse con todas las escuelas o facultades que tengan que ver con la formación y capacitación de productores en todas las áreas. Más que pensar en crear nuevas estructuras (Laboratorio Ciudadano), premios, becas, reconocimientos y demás, la clave es consolidar, cimentar lo mejor posible lo que ya existe y sea bueno, para que entonces sí, después de hecha la tarea material, se pueda presentar un auténtico plan de cultura estatal que trascienda, idealmente, los siguientes seis años, o sea, hablamos de una política cultural de estado, del estado de Nuevo León, no de este ni de aquel partido o gobernador.

Publicado en Milenio Diario
Se puede ver también en www.artes2010.wordpress.com

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