Granados, Marco


Enseguida, Marco Granados Ortiz, nos comentará los cambios culturales que le tocó vivir junto a su generación y que lo llevaron, finalmente, a optar por la curaduría. Asimismo, hace una breve comparación entre el productor de aquel momento y el de hoy día, para terminar, señalando cómo ha sido y qué falta a nivel institucional, para que fuera mejor nuestra promoción cultural.

-De la producción a la curaduría ¿por qué el cambio cuándo venías haciéndola bien como productor, recuerdo tu participación con Cabrito-Vudú, o aquella expo itinerante que montaste en un Bocho ¿qué viste, en lo personal, en la curaduría que no te daba la producción?, ¿Hay posibilidad de dar marcha atrás?

“El año 2000 inició con la presentación del libro y exposición “Artes Plásticas de Nuevo León, 100 años de historia, Siglo XX”. Una investigación grupal coordinada por Xavier Moyssén. En mi texto, de título “Cuando la pluralidad se hizo necesaria”, describo a saltos cuánticos el cambio radical que durante la década de los noventas del siglo pasado se dio en el acceso y proliferación de oportunidades para proyectos y artistas con plataformas creativas poco transitadas y para la cultura y el arte en su conjunto.

“Ese mismo recorrido quedará consignado en un libro próximo a editarse en el que algunos de los involucrados damos nuestra versión de los hechos. En mi caso justo retomo el título original que llevaría aquel texto y que ahora lo llevará en Monterrey, los noventa: “De Julio Galán al chúntaro style o del Me quiero morir a las pointy boots” lo que hago es recorrer por medio de pequeñas historias el periplo que me llevó de ser un estudiante de artes a imberbe artista, también como flirtee con el diseño y la música; luego con la gestión, la crítica de arte, para finalmente aterrizar en la curaduría.

“Ese recorrido en particular me ayudó a poner en perspectiva las bondades y complejidades que cada una de esas actividades implica y al final del día, en el recuento de los daños me decanté por ser curador. La curaduría me ha posibilitado aproximarme al hecho artístico de manera particular, más amplia y compleja. Me han preguntado que cómo pude así nada más dejar la producción de arte de un día para otro. En realidad, nunca he dejado del todo eso. En otro ritmo, forma y tiempo he seguido creando, mayormente conceptualizando y bocetando, aunque eso es otra historia.”

-De tu presencia como productor al productor de hoy día, hay como 30 años de diferencia, ¿qué sería lo sustancioso de esa diferencia; crees que el productor de hoy día está mejor preparado que el del pasado reciente; en qué radica esa preparación?

“Tengo claro que ser artista antes o ahora, incluso mañana es una labor ingrata, no profundizaré en ello aquí, pero sí pienso en que como desarrollé mi plataforma creativa en aquellos tiempos y en como sucede con un artista novel no hay gran diferencia, infeliz antes, similarmente infeliz ahora. Quizás los chicos artistas de hoy tengan mayores medios y posibilidades de acceder a información, pero la estructura fundamental en la que se sustenta el aparato de circulación del objeto artístico sigue siendo prácticamente la misma. La única diferencia sustancial es que la infraestructura es más visible y que los soportes han crecido a partir de la liquidez digital, sobre todo”.

-Desde tu punto de vista ¿qué papel juegan las instituciones tanto públicas como privadas en la promoción local, nacional e internacional del arte que se produce en el país?
“La cantidad de museos y galerías se mantienen y acaso lo que sí hay es un interesante desarrollo de iniciativas independientes, galerías y proyectos de autor, pequeñas ferias y el interés de, por lo menos, un sesgo del medio que desde la CdMX sigue atentamente el devenir del arte regio. Es cierto, ha faltado mucho más trabajo y esfuerzos desde las distintas instituciones para dotar al arte y con ello a los artistas locales de una plataforma mejor y mayormente estructurada. Esa deuda se traduce permanente en la inexistencia de una tradición artística sólida, por llamarlo de alguna forma.

Yo trabajo desde la barricada que me he construido, he brincado con regiomontana alegría entre la freelanceada y la función pública, algunas veces con cierta fortuna, pero no sé para cuanto más me vaya a alcanzar.”

Publicado originalmente en Milenio Diario
Se puede ver también en www.artes2010.wordpress.com

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